¡Los Looney Tunes revientan la pantalla!

Los Looney Tunes han vuelto a la gran pantalla con El día que la Tierra explotó, y esta vez lo hacen con una película completamente animada en 2D. Una apuesta que parecía arriesgada en tiempos donde la nostalgia muchas veces se queda en el mero fanservice, pero que aquí demuestra que cuando las cosas se hacen bien, el resultado es oro puro.
Desde el primer minuto, la película deja claro que no viene a jugar sobre seguro. En lugar de tirar de una lista interminable de personajes y cameos para contentar a los fans, El día que la Tierra explotó apuesta por una historia más íntima, centrada en el Pato Lucas, Porky Pig y Petunia Pig. Y la verdad es que esta decisión es un acierto total. En un mundo donde todo apunta a lo épico, esta peli nos recuerda que la clave de los Looney Tunes siempre ha sido el humor absurdo, el slapstick clásico y el carisma arrollador de sus personajes.

La animación es otro de sus grandes puntos fuertes. En una época donde el 3D es el estándar, ver una película con un 2D tan bien trabajada, es un auténtico regalo. Cada escena está cuidada al detalle, los colores explotan en pantalla y la expresividad de los personajes es sencillamente espectacular. Warner ha entendido que la esencia de los Looney Tunes no está en intentar hacerlos más realistas, sino en abrazar su naturaleza exagerada y caricaturesca.
Pero lo mejor de todo es que no se han olvidado de lo más importante: el humor. El día que la Tierra explotó es una película divertidísima, con bromas que funcionan perfectamente y que, en su mayoría, no necesitan tirar de referencias externas para hacer reír. Aquí no hay chistes que dependan de la cultura pop del momento o guiños forzados a películas actuales; es humor puro, basado en situaciones absurdas y en la dinámica entre los personajes. Y sí, la combinación de Lucas y Porky sigue siendo la bomba.

Además, la película sorprende al tener más corazón del esperado. Sin caer en dramatismos ni intentar convertir a los Looney Tunes en algo que no son, logra construir una historia con emoción y momentos genuinamente tiernos. Porque al final del día, por mucho que Lucas sea el pato más egoísta del universo, siempre hay un fondo de lealtad en su relación con Porky.
El día que la Tierra explotó es una carta de amor a los Looney Tunes y a todo lo que los hizo grandes. Una película que respeta su legado, pero sin quedarse atrapada en él. Divertida, visualmente espectacular y con una historia que engancha de principio a fin. Si creciste con estos personajes, la vas a disfrutar como un niño. Y si nunca te han llamado la atención, prepárate para descubrir por qué llevan décadas siendo los reyes del cartoon.
Warner más de esto, por favor.
Por Manu G Carrasco.