Lengua de Dragones

SINOPSIS
Londres, 1923. Los dragones surcan los cielos y las protestas estallan en las calles, pero Vivien Featherswallow no está preocupada. Ella se ha propuesto seguir acatando las reglas, conseguir una beca de prácticas para estudiar los idiomas de los dragones durante el verano y asegurarse de que su hermana pequeña no crezca como miembro de la tercera clase. A medianoche, Viv ha desatado una guerra civil.
Acorralada por las consecuencias de sus actos, cuando recibe una misteriosa oferta de «trabajo», no duda en aceptarla. Pero, cuando llega a Bletchley Park, Vivien descubre que ha sido reclutada para descifrar los secretos de una desconocida lengua de dragones, lo que permitirá al gobierno ganar la guerra. Si tiene éxito, su familia y ella serán libres. Si fracasa, todos morirán.
OPINIÓN
Dragones que hablan, una sociedad dividida en clases, un código que descifrar para ganar la guerra… Con estos elementos, la propuesta de Williamson me llamó la atención desde que leí la sinopsis de la novela.
La autora construye un universo interesante donde dragones y humanos conviven gracias a un Acuerdo de Paz que pronto se revela como una solución con fisuras. Los dragones, que antes vivían plenamente integrados en la sociedad ejerciendo todo tipo de profesiones, ahora han quedado marginados en ciertos aspectos de la vida pública. Mientras, los humanos se dividen en clases: todos los adolescentes se enfrentan a un Examen que decidirá si se mantienen o no en su clase de nacimiento. Las desigualdades que sufren tanto los dragones como la tercera clase son el caldo de cultivo perfecto para una rebelión.
Sin duda, el elemento diferenciador de esta historia frente a otras del género es la importancia que tienen los idiomas. El trabajo de Williamson como traductora literaria se nota en el esmero que pone en la descripción de las lenguas y en su forma de entender la traducción, que queda plasmada en varias reflexiones durante la novela. También se refleja cómo el control de los idiomas puede servir para oprimir al pueblo: limitando este conocimiento, un gobierno autoritario pueda instaurar su mensaje como el único válido.
La trama del libro se centra en el intento de Vivien por descifrar el código secreto de los dragones, una tarea a contrarreloj mientras se está produciendo una rebelión. Si bien el inicio es lento, a partir de la segunda mitad la historia gana en emoción, con un ritmo más rápido y revelaciones que te dejan con la boca abierta. Me ha costado un poco empatizar con la protagonista porque por momentos la veía muy crédula, confiando en personajes de dudosa moralidad. Vivien se aferra demasiado a las creencias que le han inculcado desde pequeña. Entiende el Acuerdo de Paz como la única solución para la convivencia entre dragones y humanos, a pesar de que continuamente va descubriendo que está mucho más podrido de lo que parece. Si a esto le sumas el instinto de proteger a su propia familia, las razones para unirse a la rebelión parecen ser prácticamente nulas para ella.
En definitiva, en Lengua de dragones encontrarás un atractivo universo y una intrigante trama, donde la dicotomía entre la supervivencia y el bien común se mantiene hasta el último minuto.
Por Alejandra Oliva.