La Matriarca

Felicidad, una mujer de ochenta años, está acostumbrada a su rutina como madre de tres hijos (a los que ve cada fin de semana cuando les invita a comer a su casa) y propietaria de un bloque de pisos cuyos alquileres gestiona ella misma. Su vida da un giro brusco cuando Candela, teniente de la Guardia Civil, llama a su puerta para darle la noticia de que una de sus inquilinas, de avanzada edad, ha caído desde el décimo piso al patio interior del edificio. La investigación de este posible caso de asesinato desvelará los siniestros secretos no solo de la familia de la matriarca, sino también de una comunidad de vecinos donde algunos tienen mucho que perder si son descubiertos.



OPINIÓN

Sin duda Pablo Rivero sabe cómo mantenerte en vilo hasta la última página, pues hasta que no la leas no conocerás toda la verdad de esta intrigante historia. Si bien es cierto que el inicio del libro me costó, algunos saltos temporales me desconcertaron, una vez que la investigación había comenzado solo quería seguir y seguir leyendo. El autor no deja de poner hipótesis sobre la mesa, con varios personajes teniendo sólidos móviles que te pondrán complicado el decantarte por uno u otro sospechoso.

Tenemos dos protagonistas a las que acompañamos principalmente en la historia. Por un lado está Candela, la teniente, una mujer dura que ha trabajado mucho para hacerse respetar y alcanzar su posición en una profesión bastante masculinizada. Suele chocar con su subordinada, la sargento Sandra, a quien se refiere con el apodo de Barbie. En ocasiones la ve como una amenaza, dejándose llevar por esa competencia entre mujeres tan dañina, más si cabe cuando se trata de alguien con quien trabajar en equipo en situaciones de alto estrés y peligrosidad.

Por otro lado nos encontramos con Felicidad, un personaje que permite sacar a la palestra muchos de los problemas a los que se enfrentan las personas mayores. La exclusión social, el alzhéimer, la exposición en redes sociales o las estafas telefónicas son algunos de los temas que encontramos en el libro. Lo más reseñable de Felicidad es que es bastante más inteligente y valiente que lo que sus hijos creen, dando lugar a giros de la trama muy sorprendentes.

La crítica social presente en el libro también abarca otras problemáticas como son la inmigración, la dificultad de acceso a la vivienda o el machismo. Aparecen reflejadas tanto en diálogos como en los pensamientos de los personajes y, si bien en ocasiones se me hacían algo redundantes estos momentos porque quería avanzar en la trama, creo que te permiten reflexionar sobre temas en los que no solemos detenernos lo suficiente por el frenético ritmo de vida actual.

Como conclusión, se trata de un thriller inquietante que una vez te engancha no quieres soltar hasta completar el complejo puzle que plantea.


Por Alejandra Oliva.