La Herencia

Una herencia complicada y un maletín misterioso.
La Herencia, obra dirigida por Pepe Ocio, y galardonada por el Premio Nacional de Teatro de Ciudad de Castellón. y promocionada de manera internacional por la Selección cimientos 2019 del IATI Theater de New York llega a pleno corazón de Madrid de la mano de los Teatros Luchana.
La obra nos enfrenta con una de las facetas más complejas de las relaciones humanas: la familia. A través de Bruno, Sergio y Raquel, exploramos cómo las heridas del pasado, las rivalidades no resueltas y las expectativas no cumplidas pueden crear distancias insalvables entre quienes comparten lazos de sangre. Sin embargo, es en la muerte de su tía Enriqueta, un personaje aparentemente distante pero clave, donde estos hermanos son obligados a mirarse al espejo y enfrentarse no solo a sus secretos, sino también a ellos mismos.
La mezcla de intriga, drama y comedia negra no solo cautiva, sino que también revela una verdad universal: las personas pueden reírse del absurdo de sus propias tragedias mientras caminan por el borde del abismo emocional. La herencia que parecía un regalo inesperado se convierte en un detonante para exponer envidias latentes y desencadenar conflictos que el tiempo no había borrado.
El texto, con su humor oscuro y giros inesperados, invita a reflexionar sobre cuánto sabemos realmente de los que nos rodean y hasta dónde estamos dispuestos a llegar por un legado, ya sea material o emocional. Al final, más allá de las posesiones, la verdadera herencia que llevamos es la de nuestras propias decisiones, acciones y las relaciones que construimos o destruimos a lo largo de la vida.
Interpretada de forma muy divertida por Fernando Coronado, Jorge Pobes, Isabel Torrevejano y José Carretero, posee un guión que entremezcla verdades duras de nuestra sociedad como la soledad en personas mayores, así como puntos de comedia que arrancan sonrisas curiosas en el espectador.
La herencia es una comedia cómoda, sin grandes pretensiones, pero con un guión completo, que te mantiene enganchado hasta final porque: ¿qué secretos y emociones no resueltas saldrían a la luz si nuestra vida fuera puesta bajo el escrutinio de un testamento?
Por Marta Martínez.