Gladiator II

Gladiator II, dirigida por Ridley Scott, nos lleva de regreso a la Roma antigua, aunque ahora con una historia que toma un nuevo rumbo. La trama se sitúa varios años después de la primera entrega. Tras la impactante muerte de Máximo, Lucio, el hijo de Lucilla y príncipe heredero del imperio romano, se convierte en el blanco de un grupo de conspiradores en Roma, sedientos de poder y dispuestos a hacer cualquier cosa para apoderarse del trono. Con el riesgo constante de ser asesinado, Lucio se ve obligado a huir y dejar atrás todo lo que conocía.
Después de años de exilio, Lucio (ahora interpretado por Paul Mescal) ha conseguido construir una vida en paz junto a su esposa, lejos de la influencia corrupta de Roma. Sin embargo, esa tranquilidad dura poco: el ejército romano llega a su nuevo hogar en busca de más territorios que conquistar y, sin piedad, arrasa con todo a su paso. Como superviviente de la brutal invasión, Lucio es capturado y vendido como esclavo, lo que le lleva inevitablemente a los temidos juegos de gladiadores. Lo compra, Macrinus (interpretado con fuerza por Denzel Washington), es un personaje complejo, en el que muchos prisioneros de guerra encuentran su destino.
La única razón que mantiene a Lucio en pie y le impulsa a sobrevivir en la arena es la sed de venganza, un deseo ardiente que va dirigido tanto contra Roma como contra aquellos que le arrebataron todo. Su deseo de justicia lo consume, y con cada combate, Lucio se acerca más a su objetivo: regresar a Roma como gladiador y enfrentarse a quienes le han despojado de su vida. Allí deberá lidiar no solo con el implacable general Acacius (interpretado por Pedro Pascal), responsable de la destrucción de su hogar, sino también con los crueles emperadores Caracalla (Fred Hechinger) y Geta (Joseph Quinn), quienes ahora gobiernan la ciudad con puño de hierro. Sin embargo, Roma no solo es un lugar donde buscar venganza; es también el sitio donde Lucio deberá desentrañar oscuros secretos de su pasado y descubrir su verdadera identidad.
La película ha superado mis expectativas como secuela. Es una digna sucesora que honra el legado de la primera entrega. La historia fluye de manera natural y casi mantiene intacta esa épica brutalidad que todos recordamos, aunque debo decir que ese toque melancólico y poético que Russell Crowe aportó a Máximo es casi imposible de replicar. Sin embargo, Paul Mescal se adueña del papel de Lucio con un estilo propio, aportando una energía fresca y auténtica que se ajusta perfectamente al espíritu de la película.
Destacaría también las interpretaciones de Pedro Pascal, cuyo personaje evoluciona de forma fascinante a lo largo de la cinta, y de Denzel Washington que para mí debería llevarse un Óscar por esta interpretación, añade un peso dramático e intensidad impresionantes, en la premiere algunos coincidimos con que era un símil a Meñique en Juego de tronos, pero con muchísima más carisma, un villano que sin duda mantiene la tensión de esta película. La fotografía y la banda sonora son impecables, logrando que cada escena te sumerja en la Roma antigua con una espectacularidad visual y auditiva innegable. Si tuviera que ponerle un, pero, sería el CGI de los animales, que podría estar mejor cuidado, pero es un detalle menor en una producción tan impresionante.
Gladiator II es una cinta que lo tiene todo: acción, drama, romance y misterio, en una mezcla que hará vibrar a los fans de la primera entrega. Es una película que merece ser vista y disfrutada en pantalla grande, una experiencia épica que ningún seguidor de la saga debería perderse.
Por Manu G Carrasco y Pablo Fernández.