El Jefe del jefe

Porque siempre hay un Jefe GRANDE que se come al chico
Hasta el 26 de Enero en el Teatro Pavón podemos disfrutar de la única comedia teatral escrita por Lars Von Trier, que presenta los condicionantes de poseer la autoridad o esas pequeñas detalles que supone ser jefe.
Todo comienza con un pequeño problema de identidad. Un supuesto experto en liderazgo corporativo lleva décadas diluyendo sus órdenes hacia un jefe superior imaginario, con el fin de librarse de sus propias acciones tiránicas y abusivas. Es decir, disfraza su personalidad de "poli bueno", dejando el papel de "poli malo" a ese jefe que nunca existió, pero que supuestamente ordena todo desde Nueva York. Sin embargo, un giro de los acontecimientos lo obliga a buscar un jefe corpóreo y contratar a un actor para que interprete el papel de "EL JEFE". Este asunto desemboca en una gran comedia de situación y de enredo.
Ricardos Hornos adapta y dirige un libreto muy sarcástico, donde analiza de cerca la figura del jefe y su autoridad cotidiana dentro de las empresas, tanto desde el punto de vista de los empleados como del propio jefe. Además, la idea de colocar a un actor dentro de un ambiente capitalista aporta un contrapunto interesante a la hora de percibir un entorno laboral constreñido por la falta de humanidad e impulsado únicamente por el objetivo de la productividad.

El Jefe del Jefe está protagonizado por Fernando Gil, un actor bastante conocido por su trabajo reciente en la serie de Netflix Macho Alfa. En esta ocasión, desdobla su personalidad de manera hilarante para dar vida a un actor que se ve forzado a encajar en el ambiente hostil de los grandes negocios. Críspulo Cabezas interpreta al villano disfrazado de ser de luz, mientras que Carol Rovira, Viti Suárez, Laura Laprida y Aure Sánchez dan vida a cuatro empleados que, a pesar de ser los pilares de la empresa, están siendo vilmente explotados y engañados por un sistema eminentemente corrupto.
Bajo una estética minimalista, fría y metalizada, el estilo visual recuerda a la frialdad de la serie de Netflix Succession, con esas ventanas alargadas propias de los rascacielos neoyorquinos que personifican el capitalismo de la Gran Manzana. Por otro lado, la escenografía se apoya en la video-instalación artística, que de una manera dinámica consigue envolver cada escena en atmósferas oníricas que ayudan a entender mejor la situación de los personajes.
El Jefe del Jefe es una de las comedias más críticas y divertidas de la temporada sobre nuestra sociedad, donde la ambición se confronta a través del humor. ¡No os la podéis perder! Hasta el 26 de enero en el Teatro Pavón.
Por Marta Martínez